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La lucha del hombre contra el tiempo.

EDAD VS CAPACIDAD FÍSICA

 

Una de las luchas más comunes, sacrificadas e históricas es la del hombre contra el tiempo. En este escenario, día a día, nos empeñamos en conservar de la manera más impecable posible nuestra forma física, a pesar del paso de los años. El entrenamiento, el ejercicio físico es nuestro aliado más fiel en esta batalla, pero ¿hasta dónde podemos llegar en este pulso?, ¿qué limitaciones tenemos en nuestra lucha contra el reloj?, ¿es más fuerte el paso del tiempo o la calidad y cantidad de mis entrenamientos?, ¿puedo envejecer en forma o estoy en seria desventaja con respecto al transcurso de los días?

Pues bien, tal y como recogen en su artículo Carbonell Baeza, A, Aparicio García- Molina, V y Delgado Fernández, M (2009) Efectos del envejecimiento en las capacidades físicas: implicaciones en las recomendaciones de ejercicio físico en personas mayores, el envejecimiento produce una involución de las capacidades físicas que origina un deterioro del estado físico y una reducción de la funcionalidad personal. Conforme avanza la edad se produce una pérdida de fuerza, un descenso de la capacidad aeróbica y una reducción progresiva no lineal y específica por articulación y movimiento articular de la flexibilidad. Asociada a la edad se producen modificaciones sustanciales de la composición corporal, con una disminución de la masa libre de grasa, que condiciona un descenso del gasto metabólico basal y un incremento de la masa grasa.

Pero ante estos datos, no muy alentadores, el error es pararse, el fallo es dejar la actividad física y rendirse, pues todos estos datos no son más que las secuelas del paso del tiempo y la vida sobre nuestro cuerpo, pero quedan dos opciones, “tirar la toalla” y dejarse vencer o emplear nuestra constancia y voluntad en envejecer de forma saludable y sentir que las reglas del juego impuestas por nuestro reloj biológico no van a ser las únicas, dedicando esfuerzo a agotar al máximo las pilas de ese reloj, pues también está más que demostrado que la práctica de actividad física habitual es una herramienta eficaz para atenuar o retardar el envejecimiento, pero sólo si dicho ejercicio es practicado de forma regular y con la intensidad adecuada, contribuyendo a mejorar la capacidad funcional global del organismo. Para ello está la ayuda de los profesionales del entrenamiento, quienes mejor que nadie saben como orientar tu actividad física para que sobre todo y ante todo dicha actividad repercuta sobre una mejora de la calidad de vida. Así pues, vamos a conocer el enemigo al que nos tendremos que enfrentar..

¿Cómo afecta el envejecimiento a nuestras distintas capacidades físicas?

Se produce un deterioro biológico en el ser humano a medida que pasan los años, especialmente a partir de la tercera década. Dicho deterioro es consecuencia de la pérdida de la estructura y funcionalidad orgánica, la cual puede ser medida a través de la condición física en general o las capacidades físicas en particular.

Fuerza

Diferentes estudios han verificado que se reduce la fuerza de prensión manual en mujeres y hombres conforme aumenta la edad, esta disminución es significativa a partir de la década de los 50 años en mujeres y de los 30 ó 40 en hombre. Esta reducción también ocurre en la fuerza de piernas, siendo esta pérdida mayor a la que se produce en la fuerza de brazos, todo ello asociado con limitaciones de la movilidad. Por estas razones, debe ser una capacidad preferente a incluir en el diseño de los entrenamientos.

Capacidad Aeróbica

El descenso del consumo máximo de oxígeno no es constante a lo largo de la edad, pero se acelera marcadamente con cada década, a partir de los 30 años. La reducción es de aproximadamente un 10% por década, si bien algunos estudios más recientes han obtenido descensos superiores. Los hombres tienen un nivel inicial de VO2max superior a las mujeres, pero su ratio de declive es mayor. El entrenamiento de resistencia durante toda la vida no frena el descenso de VO2max por el envejecimiento, pero el entrenamiento vigoroso es importante para atenuar ese declive. Matizando que en sujetos entrenados en resistencia el declive producido antes de los 50 años es mínimo. El descenso de la capacidad aeróbica tiene sustanciales implicaciones en relación con la independencia funcional y la calidad de vida, siendo indicador claro de protección de enfermedades cardiovasculares, por lo que junto con la fuerza, debe ser siempre integrada en la recomendación de ejercicio físico.

Flexibilidad

La flexibilidad sufre una reducción progresiva, pero no lineal, conforme avanza la edad. El efecto de la edad es específico para cada articulación y para cada movimiento articular. Los valores medios tienden a ser sistemáticamente mayores en mujeres que en hombres, incluso a edades tempranas. Dado que gran parte de los gestos de la vida cotidiana requieren de recorridos articulares amplios, esta capacidad facilita la independencia funcional de la persona mayor y por dicha razón la flexibilidad deber formar parte de las recomendaciones de ejercicio físico con forme vamos cumpliendo años.

Equilibrio

La falta de equilibrio es un importante factor de riesgo para las caídas y se ve afectado por la progresiva pérdida de la función sensoriomotora ocasionada por el incremento de la edad. Déficits en la propiocepción, visión, sentido vestibular, función muscular y tiempo de reacción contribuyen a un desorden del equilibrio, provocando que las caídas sean comunes a mediad que envejecemos.

A los efectos sobre estas capacidades física se unen los que recaen sobre la composición corporal produciéndose un descenso de la masa libre de grasa (masa muscular), incrementándose la masa grasa, también se produce una disminución del gasto metabólico basal.

Pero como ya sabemos el envejecimiento es un proceso fisiológico influenciable y esta influencia puede ser negativa (acelerándolo) o positiva (retardándolo). Por ello realizar actividad física de forma habitual y bien orientada según las circunstancias del individuo contribuirá a retardar los efectos indeseables del paso del tiempo, así pues, las intervenciones de carácter prescriptivo deben ser llevadas a cabo teniendo en cuenta el estado biológico de la persona. Para su diseño y desarrollo lo más adecuado es dejarse asesorar por las recomendaciones de prescripción de los profesionales del entrenamiento.

Pablo Santaella Moreno. Director Técnico Top Health. Entrenador Personal

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