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Correr en cinta puede ser un gran aliado en el proceso de ponernos en forma. Además, las cintas de correr cuentan con numerosas prestaciones motivadoras que harán posible el aumento progresivo de la intensidad de tu entrenamiento. Las cintas de correr ofrecen la posibilidad de monitorear tus constantes, al igual que simular carreras o cuestas.

Desde TOP Health queremos daros algunos consejos para usar la cinta de correr de forma correcta y motivadora, así como para evitar algunos elementos o acciones perjudícales para tu entreno. Así, no caeremos en el aburrimiento y la monotonía que nos impide ver verdaderos resultados. ¡A darle caña!

Realiza un buen calentamiento

Parece obvio, pero muchas veces nos tiramos de cabeza a correr sobre la máquina sin un buen calentamiento previo. Podemos empezar calentando con una velocidad lenta para abrir las caderas. Luego, podemos integrar movimientos laterales lentos, con una inclinación del 3% o -5% para fortalecer los abductores. También, podemos correr unos 30-60 segundos levantando los pies para activar los músculos. Y, por último, podemos incluir un ejercicio de caminar lateralmente durante 30-45 segundos, alternando cada lado unas 4 veces.

Ajusta la cinta de correr a tu medida

A continuación, te dejamos algunos consejos si es tu primer día en la cinta de correr:

  • Ajusta la cinta de correr en llano si estás empezando.
  • Dale al inicio rápido ya que empieza con una velocidad lenta que podrás ir aumentando. Puedes estabilizarte en las barras laterales.
  • Aumenta la velocidad gradualmente y adapta tus pasos a esta.
  • Cuando te sientas estable y seguro, suelta los brazos y adopta una postura de carrera.
  • Mantén la vita al frente para evitar mareos o despistes. También, mantendrás la estabilidad durante la carrera.
  • Baja de la cinta suavemente, pero con firmeza. Es normal sentir un ligero mareo al bajar de la cinta de correr. Pisa firme y camina despacio.

Si no sabes muy bien por dónde empezar, siempre puedes preguntar al equipo del gimnasio. En TOP Health estaremos a tu disposición para resolverte cualquier cuestión. ¡No lo dudes!

Imita la forma de correr en el exterior

Esto puede sernos de gran motivación frente a la monotonía de correr siempre igual sobre una cinta. Puedes simular los terrenos de pistas reales gracias a las prestaciones de las máquinas de correr. Por ejemplo, puedes simular una carrera en montaña mediante las opciones de elevación automática, o simular un hipódromo añadiendo colinas al entrenamiento. De esta manera, conseguimos un entrenamiento mucho más dinámico, real y motivador.

Combina movimientos diferentes

Las cintas de correr nos ofrecen numerosas ventajas. Entre ellas, destaca el poder visualizar estadísticas de frecuencia cardíaca o ritmo, lo que nos permite obtener un gran control sobre la velocidad y el esfuerzo de cada entrenamiento.

Un ejemplo para activar diferentes grupos musculares sería, en el primer intervalo, aumentar la inclinación, y en el segundo intervalo, activar las pantorrillas, los cuádriceps y los isquiotibiales con un descenso. Por último, podemos realizar una carrera a buen ritmo.

Evita hacer paradas

Cuando la fatiga se apodera de nosotros, puede ser muy tentador parar. Lo mejor es reducir gradualmente la velocidad, así como la intensidad. En el caso que nos encontremos realmente fatigados y con sensación fuerte de mareo, siempre es mejor bajarse de la máquina, por motivos de seguridad, y finalizar el entrenamiento.

Realiza pequeñas tareas o escucha música, podcasts, radio

Existen dos tipos de personas, los que prefieren no escuchar nada y aprovechar esos minutos corriendo para desconectar, y los que necesitan escuchar algo para motivarse y no aburrirse. Hoy día tenemos infinitas opciones para entretenernos a través del audio, como la radio, podcasts o música motivadora.

Incluso, puedes aprovechar para realizar algunas tareas simples, como responder mensajes breves o enviar correos simples.

Aprovecha las cuestas

Como hemos visto antes, las cintas de correr ofrecen la posibilidad de ejercitarse subiendo y bajando cuestas. Eso sí, debemos evitar descensos muy prolongados y pronunciados, ya que pueden provocar lesiones por impacto en rodillas y pantorrillas.

Gracias a que estamos sobre una cinta de correr y no en una montaña, podemos subir cuestas sin tener que bajarlas luego, un movimiento que puede ser perjudicial. Por lo que, las cintas de correr hacen más fácil y seguro nuestro entrenamiento, además de efecto, gracias a repeticiones más favorables para las articulaciones.

Evita utilizar peso

Al añadir peso a nuestro entrenamiento en la cinta de correr, podemos perder parte del equilibrio, lo cual, puede derivar en descompensaciones en nuestro cuerpo. Los pesos pueden influir en nuestra biomecánica, siendo causa de posibles lesiones. Por lo que, a no ser que seas un corredor experimentado, evita este tipo de modificaciones. Puedes añadirlos sin problema en tus entrenamientos de fuerza.

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